martes, 9 de febrero de 2010

Volviendo a casa después de un concierto


Adverbialmente
categoría del ser
que soy
hoy
adverbialmente
categórico.

En espacios remozados
regados
por los que tuve que caminar para entender
que los corazones
slip
se rompen
entiendo.

Entiendo adverbialmente y buscoescojo un taxi
slip.
Y porque sé que tax me río.

Slip.
A un lado trescientos tres árboles se persiguen sin prisa
y algo debajo del cuello se resiente de la postura
en la que pienso en no asustar al taxista
que ignorante de todo esto
conduce.

Conduce adverbialmente bajo mi punto de vista
siguiendo el giro de la cámara
que abarca exactamente
-y aquí me atengo a la letra-
del primero al último de los trescientos tres árboles que
metafóricamente
se inclinan a nuestro paso
y cierran el plano en el que
oh darlen
de ninguna forma estás tú.

Slip.
Al otro lado
nada
y un reloj
y el alivio cervical de saberse temporal y espacialmente orientado
que le da
permítaseme la expresión
una cualidad elástica
a todo lo que podría tocar pero no toco
como el billete de diez euros
que me vería doblar la esquina si el taxista hubiera esperado
o los billetes tuviesen ojos
la noche en la que
adverbialmente
entendí
que los corazones se rompen
mientras cruzaba un espacio
peatonal
que antes fue plaza
y tú
probablemente
dormías.

3 comentarios:

ángeles figuereo dijo...

Me encantó.

Victoria dijo...

y a mi. Aunque me mate de pena.

SuKo dijo...

...porque en los tránsitos nos encontramos y nos perdemos.
Encontramos lo que perdimos junto el silencio de un desconocido que nos lleva...nos lleva.

Slip

Me encantó