viernes, 1 de mayo de 2009

Taletellin'

Hay un tipo en algún lugar de Texas que entre 1998 y 2000 grabó varias de las canciones más bonitas -triste y escuálida palabra- que he oído en mi vida. Ya no recuerdo cómo llegué a él; supongo que se lo debo a Napster o al Audiogalaxy de aquel internet prehistórico en el que conseguir un disco entero se parecía bastante a completar un álbum de cromos encerrado en un monasterio.

Si ahora pienso en el 2001, pienso en un 206 que olía a tabaco y a caramelos de naranja, en una facultad indiferente, en una ausencia terrible y en el amigo de mi adolescencia diciendo "esa música que escuchas es música de fracasados". Y puede que tuviese razón. Estaba John Hiatt, estaba Pat Green, estaban Steve Earle, Jack Ingram, Robert Earl Keen Jr. y Owen Temple, estaban los Whiskeytown pre-Ryan Adams y el Ryan Adams post-Whiskeytown, estaban Uncle Tupelo, Son Volt, los primeros Wilco, Big Sandy, Wayne Hancock y, sobre todo, estaba Adam Carroll.

Eseta noche en la que todo se parece tan poco por fuera y tantísimo por dentro, vuelvo a él porque no sé muy bien adónde volver si no. Porque empieza a oler a tabaco en esta habitación de sábanas naranjas y la misma ausencia es tan terrible hoy como lo era entonces.

"I don't like making plans or problems,
I just like messing around.
Doing nothing feels like something,
sometimes,
somewhere South of town"

South of Town

2 comentarios:

elborja dijo...

Algunas canciones bonitas han salvado muchos días feos amigo.

Anónimo dijo...

Y de pronto me acuerdo de ti. Google: yuri pajaro sunrise... Y caigo en este blog y algún otro más... Me acuerdo de tu mirada, como llena de timidez, puede, pero con ganas de tocar, cuando te dije que justo me estaba dando pena el haber llegado tan tarde y pensar que me habría perdido tus canciones... pero tú no lo recuerdas.
Hoy quizá, y ayer, y mucho me temo que mañana también, me siento con pocas ganas de nada, excepto de fumar. Entre caladas pienso que no sé por qué escribo, te escribo. Algo de catarsis debe haber en estas letras.
Apenas y a-penas duermo. Y al menos me siento menos sola mientras te leo, te escucho.
Gracias, Yuri.