martes, 12 de mayo de 2009

Entusiasmos

A menudo lo que un día me maravilla, al siguiente me resulta indiferente.
"Como a todo el mundo", dice ella.
"Pues sí", responde él.

Hoy le ha tocado a Samamidon:




I got no sugar baby, now.
Got no honey baby, now.
Don't know what I can do
but seek peace with you.
Can't get along this a-way,
can't make a living this a-way.


lunes, 11 de mayo de 2009

Hernando's Hideaway, olé!



I know a dark secluded place,
a place where no one knows your face.
A glass of wine, a fast embrace:
it's called Hernando's hideaway,
olé!

All you see are silhouettes,
and all you hear are castanets
and no one cares how late it gets,
not at Hernando's hideaway,
olé!

At the Golden Finger Bowl
or any place you go

You will meet you Rocco,
Max
and everyone you know

But if you go to the spot I'm thinking of
you will be free to gaze at me
and talk of love


Just knock three times and whisper low
that you and I were sent by Joe.
Then strike a match and you'll know
you're in Hernando's Hideaway,
olé!"

sábado, 9 de mayo de 2009

17

Aunque siempre hay alguna razón para esta clase de regresiones, aún no he descubierto por qué llevo una semana entera con una canción de Woody Guthrie dándome vueltas en la cabeza. Se titula Ain't Got No Home y con ella empecé el primer concierto -por llamarlo de alguna manera- que di en mi vida. Era el 17 de marzo de 1997 y yo tenía 17 años.

A Woody Guthrie había llegado por la acción combinada de Dylan -sabía que era el tipo al que visitaba en el hospital-, Trini López -This Land Is Your Land- y las versiones -ésta misma y Vigilante Man- que conocía por un álbum de rarezas de Bruce Springsteen llamado 'Another Side of Bruce Springsteen' y que escuché tantas veces como se escuchaban los discos cuando no había otro remedio que pagar por ellos: demasiadas. Supongo que por eso aún hoy me gusta más que la original.

Y suerte para mí: alguien la subió a YouTube otro 17 de marzo doce años después.
(Y la borró poco tiempo más tarde, damn it! Pero siempre quedará Spotify)



Acéptese como curiosidad que mi canción preferida del hombre con el "this machine kills fascists" escrito en su guitarra se titula Riding in my Car y tiene bastante más de pasatiempo infantil que de reivindicación política.


Woody Guthrie - Ain't Got No Home
(Bruce Springsteen's way)

I ain't got no home, I'm just a-ramblin' 'round
I work when I can get it, I roam from town to town
Police make it hard, boys, wherever I may go
I ain't got no home in this world anymore

Well I was farmin' shares and always I was done,
my debts they was so many, my pay wouldn't go around
Drought got my crops and Mr. Banker's at my door
I ain't got no home in this world anymore

Six children I have raised, they're scattered and they're gone
and my darling wife to heaven she has flown
She died of the fever, yes, on the cabin floor
I ain't got no home in this world anymore

I've mined in your mines and I've gathered in your corn
I been workin' mister since the day that I was born
Now I worry all the time like I never did before
'cause I ain't got no home in this world anymore

Well now I just ramble 'round to see what I can see
It's a wide wicked world, sure a funny place to me
Gamblin' man is rich and the workin' man is poor
I ain't got no home in this world anymore

Well, I'm stranded on this road that goes from sea to sea,
hundred thousand others are stranded here with me,
hundred thousand others, yes, and a hundred thousand more
I ain't got no home in this world anymore


viernes, 8 de mayo de 2009

Madrid me mata

Pero siempre vuelvo.



Micah P. Hinson - She Don't Own Me

jueves, 7 de mayo de 2009

Lost Cause

Me gustaría decir algo acerca de Sea Change (Beck, 2002) que justificase por qué "demoledor" me parece un adjetivo irrisorio.
Pero las palabras son jaulas abiertas y un servidor pésimo carcelero.
Así que ni siquiera voy a intentarlo.

Lost Cause @ YouTube

The Golden Age @ YouTube


Beck - Lost Cause
Your sorry eyes, they cut through bone.

They make it hard to leave you alone.
Leave you here wearing your wounds,
waving your guns at somebody new.

Baby I'm a lost
Baby I'm a lost
Baby I'm a lost cause.

There's too many people you used to know,
they see you coming, they see you go.
They know your secrets and you know theirs,
this town is crazy, but nobody cares.

Baby I'm a lost
Baby I'm a lost
Baby I'm a lost cause.
I'm tired of fighting
I'm tired of fighting
Fighting for a lost cause

There's a place where you are going
you ain't never been before
There's no one laughing at your back now,
no one standing at your door.
Is that what you thought love was for?

Baby I'm a lost
Baby I'm a lost
Baby I'm a lost cause.

I'm tired of fighting
I'm tired of fighting
Fighting for a lost cause.

miércoles, 6 de mayo de 2009

Oda al mejor de los mundos posibles

Nos pasamos tanto tiempo esperando por la primavera que se nos olvidó temer el verano.
Oh, el mayor de cinco hermanos y la hija olvidada de una histérica primeriza.
Yo estuve a punto de leer todos los libros que tú decías no entender sólo para hacerte rabiar.
Cincuenta páginas por hora, small typeface,
y cierta facilidad para desentrañar el tú que nunca hubo en siete tomos de Albertina y cortinas echadas,
el tú que nunca hubo en las Cartas al Castor,
el tú que nunca hubo en ninguna de las cuatro paredes pintadas de blanco entre las que te dormías cada vez que estaba a punto de decirte que posiblemente ninguno de los dos sabía a quién estábamos esperando. O por qué.
Pero seguimos, seguimos esperando.

La hija predilecta de todo un senador y el pequeño trompetista que aprendió a conducir con el asiento un poco demasiado alejado del volante.
Me acostumbré a medir la temperatura en grados farenheit para impresionarte delante de tus amigas
la tarde de viento infernal en la que te esperé durante tres cuartos de hora leyendo una antología de poétas románticos ingleses, con el culo helado y Wordsworth provocándome una náusea que entonces tomé por ignorancia.

La chica cansada que temía viajar en avión y el chico hipermétrope que fingía estar tranquilo y se mordía los carrillos hasta hacerse sangre.
Separados por un mar de comas, tú y yo, tú, yo, tú, tú, y yo.
Gritándonos en el centro exacto de una carretera comarcal, una noche tres días antes de fin de año,
el olor a goma quemada en el que no reparamos hasta estar a salvo, cada uno en su lado de la cama, a seiscientos kilómetros de distancia.

El futuro padre de dos generaciones de genios y la encarnación primera del candor infantil.
Risiblemente vestidos de blanco en la cubierta de un ferry que tuvo que volver dos veces a puerto antes de recorrer los -ahora resulta ridículo- mil ciento veinte metros que lo separaban de la isla más insignificante en la que haya atracado barco alguno.
La segunda boda de tu hermana y otra vez en mayo. Porque hay personas de costumbres y personas de bodas. Y tu hermana no pertenecía a ninguna de las dos clases.

La madre de todos los niños rubios nacidos después de Pascua y su único amigo vivo tratando de racionar un bote de café natural, tueste largo, arábiga.
Los dos quejándonos de los hoteles en los que nunca se nos ocurrió que acabaríamos porque hacían tan difícil ver la playa un viernes por la tarde
o cualquier día por la tarde, cuando el hambre nos hacía salir de casa y llamar a cada español que conocíamos en la ciudad con la esperanza de que nos invitase a cenar y luego nos dejase ir tranquilamente. Sin hablar ni hacer preguntas que te obligasen a fingir que aún estábamos de vacaciones.

Tú, en un mundo posible.
Yo, en otro mundo posible.
Tú, en un mundo posible.
Yo, en otro mundo posible.
Tú, en un mundo posible.
Yo,
en otro mundo posible.

domingo, 3 de mayo de 2009

These are the days, my friend, these are the days

Fumar y escuchar música en la cama no va a llevarme muy lejos pero me gusta con pasión, todo auriculares, ventanas abiertas y humo de tres y cuarto de la mañana.

Puedo irme de picnic con uno cualquiera de los Jimmie Rodgers.
Darle un momento de gloria a Phil Ochs.
O hacer lo que quiera que le gustase hacer a Frankie Laine.

Puedo seguir pensando que alguien debería tirar a un pozo a Bon Iver, borrar la palabra folk de Google y darme una colleja cada vez que me ponga posmodernamente llorón en, ¡Dios mío!, un triste blog.
Incluso puedo mirar al techo, sin pretensiones, porque no tengo ni puta idea de quién soy y cuando salgo a caminar cada cara con la que me cruzo me parece la cara de un niño estúpido.

Y puedo, por encima de todo, callar y reconciliarme con todo lo que mañana estará del otro lado, ajeno y caliente como un asiento de metro del que otro acaba de levantarse.

viernes, 1 de mayo de 2009

Taletellin'

Hay un tipo en algún lugar de Texas que entre 1998 y 2000 grabó varias de las canciones más bonitas -triste y escuálida palabra- que he oído en mi vida. Ya no recuerdo cómo llegué a él; supongo que se lo debo a Napster o al Audiogalaxy de aquel internet prehistórico en el que conseguir un disco entero se parecía bastante a completar un álbum de cromos encerrado en un monasterio.

Si ahora pienso en el 2001, pienso en un 206 que olía a tabaco y a caramelos de naranja, en una facultad indiferente, en una ausencia terrible y en el amigo de mi adolescencia diciendo "esa música que escuchas es música de fracasados". Y puede que tuviese razón. Estaba John Hiatt, estaba Pat Green, estaban Steve Earle, Jack Ingram, Robert Earl Keen Jr. y Owen Temple, estaban los Whiskeytown pre-Ryan Adams y el Ryan Adams post-Whiskeytown, estaban Uncle Tupelo, Son Volt, los primeros Wilco, Big Sandy, Wayne Hancock y, sobre todo, estaba Adam Carroll.

Eseta noche en la que todo se parece tan poco por fuera y tantísimo por dentro, vuelvo a él porque no sé muy bien adónde volver si no. Porque empieza a oler a tabaco en esta habitación de sábanas naranjas y la misma ausencia es tan terrible hoy como lo era entonces.

"I don't like making plans or problems,
I just like messing around.
Doing nothing feels like something,
sometimes,
somewhere South of town"

South of Town