lunes, 6 de abril de 2009

Días de Omeprazol

Proclama tu orgullo en los días claros, a solas,
y no transijas ni cierres la puerta a los amigos de otros.
Llámame cuando creas que llueve demasiado poco
y sea como "en alguna parte tiene que haber un hierro para mí".
Comprende que el silencio es mío,
tan mío como las palabras que, leídas, no se han pronunciado nunca.
En tu boca, mío; en tus ojos, mío.

Exige de las esquinas que unan, exige que separen,
exige que ninguna calle lleve a ninguna calle porque de qué te serviría, de todos modos.
Haz lo que yo hago y mastica treinta y dos veces por minuto
el pan dulce,
la sombra obscena de tus padres
y la tierra que fue y será siempre
otra cosa.

Y que tu estómago sepa perdonarte, sis,
esta noche de píldoras y luz azul
a la que nadie quiere poner nombre.

1 comentario:

fpf dijo...

la pastilla es una bonita canción de tata golosa, descanse y no piense, le digo, manténgase al sol. En la medida de lo que a lo posible le apetezca.