lunes, 13 de abril de 2009

Días de Omeprazol (II)

Está noche no dormiré veinte miligramos después.
Fumaré,
haré anagramas de las palabras prohibidas
y volveré a los mapas antiguos con celo de colegial.

Otra noche como ésta -pero no era como ésta- tres años atrás, grabé por última vez una canción en castellano.
Sirva el ejercicio de nostalgia como prueba circunstancial de mi no-existencia.


Nadie Quiere a Nadie (Excepto Johnny Gray)

Nadie quiere a nadie

y mis palabras son formas de pensarte,
arte donde no hay amor.
Mis palabras son como un perro muerto al sol.

Nadie quiere a nadie, excepto Johnny Gray;
ha debido ser frustrante no encontrarle a él.
Ahora sé dónde estoy, ahora sé.
Ahora sé dónde estoy ahora.

Y las farolas pintarán de azul las calles
y los malditos hablarán, hablarán...
Hoy llueve como nunca y tú a cubierto como siempre.

Nadie quiere a nadie, nadie quiere a nadie,
nadie quiere a nadie, nadie quiere a nadie.

Adiós, mi amor.
Mi amor, adiós.
Será perfecto, mi amor.

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