Fumaré,
haré anagramas de las palabras prohibidas
y volveré a los mapas antiguos con celo de colegial.
Otra noche como ésta -pero no era como ésta- tres años atrás, grabé por última vez una canción en castellano.
Sirva el ejercicio de nostalgia como prueba circunstancial de mi no-existencia.
Nadie Quiere a Nadie (Excepto Johnny Gray)
Nadie quiere a nadie
y mis palabras son formas de pensarte,
arte donde no hay amor.
Mis palabras son como un perro muerto al sol.
Nadie quiere a nadie, excepto Johnny Gray;
ha debido ser frustrante no encontrarle a él.
Ahora sé dónde estoy, ahora sé.
Ahora sé dónde estoy ahora.
Y las farolas pintarán de azul las calles
y los malditos hablarán, hablarán...
Hoy llueve como nunca y tú a cubierto como siempre.
Nadie quiere a nadie, nadie quiere a nadie,
nadie quiere a nadie, nadie quiere a nadie.
Adiós, mi amor.
Mi amor, adiós.
Será perfecto, mi amor.
Nadie quiere a nadie
y mis palabras son formas de pensarte,
arte donde no hay amor.
Mis palabras son como un perro muerto al sol.
Nadie quiere a nadie, excepto Johnny Gray;
ha debido ser frustrante no encontrarle a él.
Ahora sé dónde estoy, ahora sé.
Ahora sé dónde estoy ahora.
Y las farolas pintarán de azul las calles
y los malditos hablarán, hablarán...
Hoy llueve como nunca y tú a cubierto como siempre.
Nadie quiere a nadie, nadie quiere a nadie,
nadie quiere a nadie, nadie quiere a nadie.
Adiós, mi amor.
Mi amor, adiós.
Será perfecto, mi amor.

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