viernes, 23 de enero de 2009

Hermosilla 161

En Madrid a ratos huele a primavera y yo fumo-fumo-fumo y me pregunto de dónde voy a sacar la vitamina C si he dejado de tolerar el zumo de naranja.

Últimamente he perdido la capacidad de ver el tiempo como un continuo; los días pasan como en una película de Bresson, de plano detalle en plano detalle, y sólo las putas de Gran Vía y las cajeras del supermercado mantienen en pie una sensación de realidad asombrosamente precaria.

Todavía recuerdo cuando te dije que tenía la impresión de haber retrocedido un palmo y no ser capaz de entender ya cómo las manos tocan o qué cosa es tocar; luego tú me dijiste que tenías la impresión de haber retrocedido un palmo y de no ser capaz de entender cómo las manos pueden tocar o en qué consiste tocar. Debía de ser el 2007 ó 1912 o puede que aún no haya sido y los dos mirábamos la misma estantería y fumábamos-fumábamos-fumábamos sin abrir la ventana porque no se nos ocurría pensar que hiciese ninguna falta.

Hoy me he acordado de todo esto y he querido escribirlo como si fuese entonces, sin intentar entender ni necesitarlo realmente. Sólo porque a ratos huele a primavera otra vez y algo tengo que hacer mientras fumo-fumo-fumo.



Mouchette, de Robert Bresson


No hay comentarios: