jueves, 28 de agosto de 2008

Voluntad de diapositiva


Ciento cuarenta y cuatro meses después, escribo para decirle a todo lo que esta mañana tiene de humano que el de los Fleet Foxes es un discazo.
Podría decirle también que durante doce años he pasado por el espectro completo de las situaciones ridículas, pero ya lo sabe y supongo que no le importa.

Últimamente hablo poco y La Notte se me ha impuesto como película favorita; vuelvo a ella como a una obsesión vieja o a la perspectiva de un insomnio que resulta no serlo.

23²=529, 24²=576, 25²=...

Y luego sumirse en las cosas y dejar que las cosas abran puertas y pulsen interruptores y enciendan luces y apaguen más luces y sean. Que al menos sean, Dios mío, que al menos sean.

Como a los ojos de Monica Vitti, donde todo es.
No como a los ojos de Jeanne Moreau, donde nada es.
No como a los ojos de Marcello Mastroianni, donde todo puede ser, pero nada es con seguridad.

Sumirse en las cosas y abjurar de la conciencia. Un día, una hora, un rato, algo.

Y luego, de tener que escoger algunas canciones de los Fleet Foxes, decir siempre:

- White Winter Hymnal
- Your Protector
- Tiger Mountain Peasant Song
- He Doesn't Know Why
- Ragged Wood

Tremendos.



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