miércoles, 21 de febrero de 2007

Po' Segismundo, poor

Voy a caballo con otros como yo, hombres y mujeres. Nos alejamos de la playa persiguiendo al galope a un grupo de jinetes, aunque no sé con qué fin ni por qué huyen ellos. Al fondo se ven montañas y las montañas son verdes.
En cierto momento alguien decide que nos demos la vuelta y volvamos a la playa; yo no quiero, pero no me puedo negar.
Sé que ahora son los perseguidos quienes nos persiguen a nosotros y quiero ir más deprisa, pero debo esperar por mis compañeros. Giro la cabeza para llamarlos y veo que sólo quedan dos: un hombre y una mujer montados en el mismo caballo. Demasiado peso para una sola montura. Vuelvo a mirar hacia delante.

Cada vez los siento más cerca y puedo ver nuestro rastro a través de sus ojos. La playa no es de arena y resulta inquietantemente bonita y silenciosa. Serpentea entre colinas y miradores y de vez en cuando pasa al lado de unas construcciones de piedra blanca que reconozco como capillas. Todo el tiempo tengo la conciencia clara de que la distancia va menguando y es inevitable que nos alcancen, pero busco atajos y trechos de hierba en los que no queden marcadas nuestras huellas. Las huellas se pierden en la hierba, las huellas se pierden en la hierba...

En un paso estrecho entre la roca y una de esas capillas siento que nuestros perseguidores están a punto de alcanzarnos y desmonto. No quiero verlos y no quiero ver lo que va a pasar. Durante un instante me anima la idea de que si logro apagarme antes de que lleguen, estaré a salvo, pero inmediatamente me aplasta el razonamiento evidente de que los hombres no pueden apagarse a voluntad y la revelación de lo inevitable me asusta mucho más que su inevitable manifestación.

Me despierto a un veintiuno de febrero indiferente y me arrastro a la ducha pensando que va a ser un día muy largo.

2 comentarios:

cara b dijo...

En días como esos, los piés duplican su peso.

: - )

Ío dijo...

Yo he tenido muuuchos sueños en los que me perseguían y siempre me escapo. Debe ser la clave. Escaparse.
El día que no me escape...
me empezaré a preocupar
o no.

Cuando te despiertas en medio de estos desasosiegos, siempre ayuda el google:
http://www.euroresidentes.com/suenos/suenos_frecuentes.htm#perseguir