domingo, 25 de junio de 2006

Si quitas lo de fuera se ve lo de dentro


Por un momento he pensado en pedir disculpas por poner esto aquí, pero luego he comprendido que contradecirse de vez en cuando es más una medida higiénica que un pecado contra la conciencia. Todo el mundo lo conoce, así que no le voy a descubrir nada nuevo a nadie.


Dios nos libre de los dogmáticos y de nuestra propia vigilancia:


Cuando emprendas tu viaje a Ítaca
pide que el camino sea largo,
lleno de aventuras, lleno de experiencias.
No temas a los lestrigones ni a los cíclopes
ni al colérico Posidón,
seres tales jamás hallarás en tu camino
si tu pensar es elevado, si selecta
es la emoción que toca tu espíritu y tu cuerpo.
Ni a los lestrigones ni a los cíclopes
ni al salvaje Posidón encontrarás
si no los llevas dentro de tu alma,
si no los yergue tu alma ante ti.

Pide que el camino sea largo.
Que sean muchas las mañanas de verano
en que llegues -con qué placer y alegría-
a puertos nunca vistos.

Detente en los emporios de Fenicia
y hazte con hermosas mercancías,
nácar y coral, ámbar y ébano
y toda suerte de de perfumes voluptuosos,
cuantos más abundantes perfumes voluptuosos puedas.
Ve a muchas ciudades egipcias a aprender, a aprender de sus sabios.
Ten siempre a Ítaca en tu pensamiento.
Tu llegada allí es tu destino.
Mas no apresures nunca el viaje.
Mejor que dure muchos años
y atracar, viejo ya, en la isla,
enriquecido de cuanto ganaste en el camino
sin aguardar a que Ítaca te enriquezca.

Ítaca te brindó tan hermoso viaje.
Sin ella no habrías emprendido el camino.
Pero no tiene ya nada que darte.

Aunque la halles pobre, Ítaca no te ha engañado.
Así, sabio como te has vuelto, con tanta experiencia,
entenderás ya qué significan las Ítacas.
ÍTACA,
C.P. Cavafis

jueves, 15 de junio de 2006

Hagamos canciones idiotas para que los idiotas piensen que somos idiotas

Me han dicho que hago canciones oligofrénicas. Y yo encantado, normal. Luego he ido a pedir un mechero y he dicho "chombrero"; normal también. Ahora me apetece meterme con alguien, pero pasa como al escoger un helado: si no veo la foto no puedo decidirme (Homer, Homer, Homer...).

El caso es que a veces conviene hacer limpieza y ser un poquito perverso con uno mismo y con los demás, aunque sólo sea para no oxidarse y acabar hecho un bufonazo. No hay nada peor que un bufón, salvo quizá un bufón triste o mal vestido.

Últimamente no leo nada y no voy al cine, escucho los discos que ya he escuchado mil veces y me pongo camisetas que tienen ocho años. Si te pones de moda te odiaré, colega, y si te atreves a mezclar al puto Musil en una conversación cualquiera, te odiaré, colega. Es de mal gusto hablar de libros si no se está borracho y es de mal gusto estar borracho salvo que se estuviese borracho previamente. Esto, digan lo que digan, es posible.

No nos conocemos vosotros y yo -la Gramática suda mucho me now right- pero algo tendremos en común para que estéis aquí en este preciso instante (nota mental: no volverás a usar "instante" jamás). Escribo esto para mí-ti-ella y no sé a quién de los tres debo más. A quién debo más ahora.

Aprovechad las rebajas que pronto habrá remodelación de la página -¿alguien lleva la cuenta de cuántas veces he dicho eso?- y me vestiré de señor importante not eager to share.

Nadie quiere a nadie
(excepto Johnny Gray)

N.B.: en su última circular, Greenpeace recomienda la descarga directa; estos reproductores cada vez van peor.